• MARTES DE LA OCTAVA DE PASCUA

    Martes, Abril 3, 2018

    En los primeros textos de la Resurrección se destacan dos situaciones que vivieron los cristianos de los orígenes y que también los creyentes de nuestra época viven frente al acontecimiento de la Resurrección del Señor. La primera: dar testimonio de Jesús resucitado en la cultura y religión judía; este encuentro de la antigua manera de ver a Dios con la novedad del evangelio requirió de parte de las comunidades animadas por los Apóstoles alejar de su corazón cualquier tipo de venganza o retaliación y hacer una lectura del antiguo testamento a la luz de la Vida, Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo. Es así como surge la invitación a los judíos como primeros destinatarios de la salvación: "arrepentíos y bautizaos cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo, para que queden perdonados vuestros pecados" (Hch 2,38). De estos primeros escenarios de transmisión de la fe es necesario aprender a comunicar a Dios con verdad y caridad: "los que acogieron su palabra se bautizaron, y se les agregaron aquel día unas tres mil personas" (Hch 2,41)

    La segunda situación, muy conectada con el carisma para comunicar la experiencia del Resucitado, nos la enseña el mismo Jesucristo vivo en el sepulcro junto a María Magdalena. La mujer llora porque su mente y su corazón estaban enraizados en Jesús "muerto y sepultado que había sufrido toda clase de vejámenes"; su respuesta ante la pregunta: "Mujer, ¿Por qué lloras?"(Jn 20,13), pregunta intencional que quiere ayudarle a reformular su relación con el Jesús muerto, confirma que está amarrada en el pasado doloroso: "¿Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto?" (Jn 20,13b). Quien ha amado a Jesucristo no puede vivir sin Él; hoy tenemos muchos creyentes que aman a Jesús, pero se han estancado en imágenes antiguas y superficiales del Señor; es necesario este "duelo acompañado" para que como María en este evangelio, suelten sus antiguas imágenes de Dios -"No me retengas más, porque todavía no he subido a mi Padre" (Jn 20,17)-y construyan una relación personal con el Resucitado: "Entonces Jesús la llamó por su nombre: ¡María! Ella se acercó y le exclamó en arameo: ¡Rabboni! (que quiere decir Maestro)" (Jn 20,16). Como María Magdalena, atrevámonos a soltar falsas imágenes de Dios y de nosotros mismos, para experimentar la alegría de una relación más fresca y transformadora con Jesucristo, el único que puede cambiar nuestro llanto en alegría.

    Es inevitable: aquel que tiene una experiencia con Jesucristo vivo no puede quedarse callado, siente la necesidad de salir corriendo a comunicarle a los demás como actúa Dios desde su Amor que todo lo transforma: "María Magdalena se fue corriendo a donde estaban los discípulos y les anunció: -He visto al Señor- y les contó lo que Jesús le había dicho"(Jn 20,18)

     

    Padre Ramón

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  • Lunes, Abril 02, 2018

    No alcanzará un solo día para festejar el acontecimiento de la Resurrección de Cristo, por eso la Iglesia destina en el tiempo los ocho días siguientes conocidos como Octava de Pascua para festejar, vivir y acoger este glorioso misterio.

  • Domingo, Abril 01, 2018

    Hechos de los Apóstoles 10,34a.37-43.   Salmo 118.    Colosenses 3,1-4.       Juan 20,1-9.

  • Viernes, Marzo 30, 2018

    Isaías 52,13-53,12       Salmo 31      Hebreos 4,14-16;5,7-9     Juan 18,1-19,42

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